El 19 de diciembre de 2025, en el marco de la Estrategia de Diplomacia Cultural, la Embajada de Colombia en Hungría, en colaboración con la Alcaldía del Distrito XIII de Budapest y el escultor colombiano Joaquín Restrepo, llevó a cabo la ceremonia de inauguración de la obra escultórica “El abrazo de las mariposas amarillas”, un homenaje a nuestro nobel de literatura Gabriel García Márquez.
Si bien la materialización del proyecto escultórico tuvo lugar este año, su gestación se remonta a años atrás. El 25 de marzo de 2024, la Embajada de Colombia en Hungría y la Alcaldía del Distrito XIII celebraron la reinauguración del parque dedicado a Gabriel García Márquez. Durante ese acto, el embajador de Colombia, Ignacio Ruiz Perea, manifestó la intención de instalar una escultura en honor al autor colombiano. Como parte del gesto simbólico, el alcalde József Tóth y el embajador ataron cintas con los colores de ambos países alrededor de un almendro plantado en 2019, junto a una placa que simboliza la conexión cultural entre Colombia y Hungría.
Posteriormente, en 2024, la Embajada contactó al escultor Joaquín Restrepo y, con el apoyo de la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería de Colombia, la iniciativa fue incorporada a la Estrategia de Diplomacia Cultural 2025. Gracias al respaldo del Gobierno del Distrito XIII de Budapest y a la dedicación del artista, el proyecto logró avanzar y concretarse pese a los diversos desafíos enfrentados.
A la ceremonia de inauguración asistieron embajadores y representantes del cuerpo diplomático acreditado en Hungría, autoridades del gobierno húngaro, periodistas de medios locales de relevancia, miembros del sector cultural y académico, así como integrantes de la comunidad colombiana residente en el país. El evento se inició con las palabras del alcalde del Distrito XIII de Budapest, doctor József Tóth, quien destacó que este proyecto, fruto de la cooperación entre la Embajada de Colombia y el gobierno distrital, constituye un homenaje a una de las figuras más importantes de la literatura universal.
El alcalde recordó que, en 2019, el parque fue oficialmente nombrado en honor a Gabriel García Márquez, asimismo en 2024 fue remodelado y en 2025 se concretó el proyecto escultórico. Señaló además que las esculturas simbolizan no solo el diálogo cultural entre Colombia y Hungría, sino también el crecimiento interior del ser humano, la conexión entre culturas y la apertura hacia nuevos horizontes, estableciendo un paralelismo con los emblemáticos puentes de Budapest.
Por su parte, el embajador de Colombia en Hungría, Ignacio Ruiz Perea, expresó su satisfacción por la inauguración de la obra, una idea que nació dos años atrás y que, aunque en sus inicios parecía difícil de realizar, fue tomando forma gracias al compromiso compartido entre las instituciones involucradas. Destacó que la cooperación con la Alcaldía del Distrito XIII fue fundamental, especialmente tras la reinauguración del parque en 2024, en un contexto cargado de simbolismo literario y conmemorativo en torno a la obra de García Márquez.
A pesar de los retos técnicos y presupuestarios, la perseverancia del escultor Joaquín Restrepo, el apoyo del alcalde y el trabajo conjunto de la embajada permitieron la instalación definitiva de “El abrazo de las mariposas amarillas” a orillas del Danubio. Para el embajador Ruiz, este proyecto demuestra cómo la voluntad, la empatía y los objetivos comunes pueden convertir una idea en realidad y fortalecer los lazos culturales entre Colombia y Hungría. Para cerrar su intervención, citó una frase de Gabriel García Márquez que, en sus palabras, “detiene el tiempo en el frío Budapest, y nos llena de buenos augurios para el futuro”: “La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla”.
Acto seguido, el embajador Ruiz, el alcalde Tóth y el escultor Restrepo descubrieron solemnemente la obra ante el público asistente. A continuación, el actor húngaro János Papp interpretó un fragmento de Cien años de soledad mientras los asistentes contemplaban las esculturas.
Posteriormente, el escultor Joaquín Restrepo tomó la palabra para explicar el sentido de su obra. De acuerdo con el artista, “El abrazo de las mariposas amarillas” está compuesta por tres figuras de bronce que reflexionan sobre la reconstrucción interior del ser humano y la capacidad de aprender a vivir con el dolor sin negarlo ni huir de él, sino llevándolo con ligereza. Las mariposas, que en un inicio solo iban a posarse sobre las figuras, terminan quedándose y abrazándolas, integrándose a ellas: una figura las lleva en los pies, simbolizando el inicio y el arraigo; otra las carga en la espalda, representando el peso del mundo; y la tercera lleva una mariposa en la frente, como señal de que aún es posible soñar.
Dos de las figuras miran hacia el Danubio, mientras la tercera les da la espalda, generando una tensión que refleja cómo, en ocasiones, somos capaces de enfrentar la belleza y, en otras, no. La obra es inspirada en reflexiones de Gabriel García Márquez sobre la memoria, el amor y la fugacidad del pasado, la escultura no busca recuperar lo que fue, sino aceptar su transformación y afirmar que siempre permanece algo: un gesto, una huella, un abrazo. Budapest, ciudad marcada por la historia y la reconstrucción, se erige así como el escenario ideal para albergar esta obra que une imaginación latinoamericana, literatura, fragilidad y amor, y que dialogará permanentemente con la luz, las estaciones y con quienes transitan el parque.
Concluidas las palabras del artista, se dio por finalizada oficialmente la ceremonia de inauguración. No obstante, se abrió un espacio para que los invitados interactuaran con la obra, conversaran con el escultor y fortalecieran vínculos en un ambiente de intercambio cultural. Los miembros de la Embajada de Colombia aprovecharon la ocasión para acercarse a los asistentes, reafirmando que el arte, a través de la literatura y la escultura, es una poderosa herramienta de conexión entre los pueblos.
Tras llevar a cabo con éxito la inauguración de las esculturas, el embajador de Colombia en Hungría agradece el trabajo del GIT de Acción Cultural y de la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería de Colombia por respaldar un proyecto de esta naturaleza, que si bien implicó numerosos desafíos, posee una profunda carga simbólica; esta obra contribuye a combatir estereotipos y a fortalecer la imagen de Colombia como un país culturalmente diverso y rico, cuya creatividad y sensibilidad quedarán ahora como testimonio permanente en una de las ciudades capitales de Europa a orillas de uno de sus ríos más relevantes, recordando a propios y visitantes que Colombia es el país de la belleza y una nación que dialoga con el mundo a través del arte.
