Budapest, junio 15 de 2026. El pasado 3 de junio, el embajador de Colombia en Hungría, Ignacio Ruiz Perea, junto con el equipo de la embajada y en coordinación con representantes de la Biblioteca Metropolitana Ervin Szabó, realizó el acto oficial de donación de libros de autores colombianos a esta emblemática institución cultural de Budapest.
La colección entregada incluye obras en español, húngaro, inglés y serbio, permitiendo que lectores de distintos contextos culturales puedan acercarse a la riqueza literaria colombiana. Títulos emblemáticos como Cien años de soledad y La Vorágine, entre otros, permanecerán en Hungría como testimonio del extenso patrimonio cultural de Colombia: una literatura que, entre el realismo mágico, el suspenso y la narrativa contemporánea, ha sabido retratar la historia del país, preservar sus tradiciones y despertar la imaginación de generaciones de lectores alrededor del mundo.
Durante su intervención, el embajador Ruiz Perea evocó las palabras del escritor Héctor Abad Faciolince: “Solo se puede hablar de aquello que se ama”, dando apertura a una ceremonia cargada de simbolismo y memoria literaria. En su discurso, destacó el valor de la literatura como puente entre culturas y como herramienta para fortalecer los lazos de amistad entre Colombia y Hungría. Por su parte, la directora general de la biblioteca, Ágnes Kovácsné Korényi, subrayó la importancia de las bibliotecas como espacios de encuentro cultural y de construcción de conocimiento colectivo. Asimismo, agradeció la donación realizada por Colombia, resaltando el valor de incorporar nuevas voces y tradiciones literarias al acervo de una de las instituciones bibliotecarias más importantes del país.
La Ervin Szabó es la principal biblioteca pública de Budapest y una de las más destacadas de Hungría. Su colección supera el millón de ejemplares y cuenta con múltiples sucursales distribuidas en la capital húngara. Entre los autores donados se encuentran Gabriel García Márquez, José Eustasio Rivera, Juan Gabriel Vásquez, Melba Escobar y Maruja Vieira, así como libros que retratan la gastronomía colombiana, obras que con seguridad acercarán a nuevos lectores a la riqueza y diversidad de la literatura colombiana. Porque cuando un libro viaja, también viaja un país: con esta donación, Colombia deja en Budapest una parte de su memoria, su imaginación y su voz, fortaleciendo los lazos culturales con Hungría.
